Hay temporadas en la vida donde sentimos que algo está cambiando. Momentos de transición donde ya no podemos quedarnos en lo mismo de antes, aunque todavía no tengamos completamente claro lo que viene después.
Muchas veces, avanzar requiere soltar.
Soltar lo conocido, lo cómodo, las costumbres, las rutinas o incluso aquello que durante mucho tiempo sentimos que nos sostenía. Y aunque no siempre es fácil, también puede ser el inicio de una nueva etapa llena de propósito y crecimiento.
La historia de Bartimeo refleja muy bien este proceso. Cuando escuchó que Jesús estaba pasando cerca, hubo algo significativo que hizo antes de acercarse: soltó su capa.
Aquella capa representaba seguridad, cobertura y aquello a lo que estaba acostumbrado. Pero para dar el siguiente paso, necesitó dejar atrás lo que conocía.
Y quizá eso mismo sucede muchas veces con nosotros.
Hay momentos donde Dios nos invita a dejar ir ciertas cosas para poder entrar en la nueva temporada que tiene preparada. A veces nos aferramos a relaciones, pensamientos, hábitos o etapas que ya cumplieron su propósito, simplemente porque nos hacen sentir seguros.
Pero crecer también implica confiar.
Confiar en que Dios puede sostenernos aun cuando dejamos atrás lo familiar. Confiar en que la transición no es pérdida, sino preparación para algo nuevo.
Tal vez este sea un buen momento para preguntarte: ¿qué necesitas soltar para avanzar?
Porque hay temporadas donde el siguiente paso comienza precisamente ahí: aprendiendo a dejar ir.