Hay momentos en la vida donde el miedo se siente tan fuerte que parece detenernos por completo. Momentos donde sentimos ansiedad, incertidumbre o incluso una sensación de parálisis emocional que no nos deja avanzar.
Todos hemos pasado por temporadas así.
En la Biblia encontramos una historia poderosa sobre unas mujeres que llegaron al sepulcro después de la muerte de Jesús. Lo primero que vieron fue a un joven vestido de blanco anunciando que Jesús había resucitado.
Sin embargo, la reacción inicial de ellas fue salir huyendo llenas de miedo. El temor las invadió al punto de quedarse en silencio. Pero algo cambió después.
Más adelante, esas mismas mujeres encontraron el valor para hablar y anunciar lo que habían visto a los discípulos. Entre el miedo inicial y el momento en que decidieron compartir el mensaje, ocurrió algo importante: superaron sus temores.
El miedo puede aparecer, pero no tiene que detener tu propósito. La ansiedad no tiene que definir tu futuro. Hay temporadas donde necesitamos volver a confiar y recordar que Dios sigue estando de nuestro lado aun cuando sentimos incertidumbre.
Tal vez hoy hay algo que te tiene paralizada, estancada o inmóvil. Pero este también puede ser el momento de dar un paso hacia adelante, recuperar la confianza y avanzar hacia un nuevo nivel en tu vida.